La vida pasa mientras nos esforzamos por lograr cosas, que puede que estén bien o incluso que sean necesarias, aunque debemos entender que aquello que realmente tiene valor no precisa esfuerzo: sentir el roce del
viento en
la cara o la calidez del sol, mirar las estrellas, abrazar un árbol y
sentirnos parte del universo en complicidad con nosotros, el cariño, la
ternura, el amor. Todo ello es gratuito, obsequios maravillosos que la
vida nos brinda, que en tantas ocasiones no sabemos apreciar y que
incluso despreciamos a cambio de dedicar el tiempo y el esfuerzo a cosas
insignificantes.

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