¿Por qué el amor nos sube al cielo del entusiasmo en un momento y al siguiente nos baja al infierno de la desesperación?
Porque se vive a través de las emociones como si hubiera un objeto de
amor que hubiera de adquirirse, y el amor se contamina así con las
limitaciones propias de dicho objeto.
Cuando una persona se la hace objeto de amor, la mente la interpreta y
califica como un objeto de conocimiento. Y tiende hacia ella, en cuanto
le es útil y provechosa.

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