Saber ser testigo de cuanto ocurre en mí y fuera de mí es la mejor
disposición para evitar el estrés en las circunstancias en que suele
producirse.
Cuando ocurre algo a mi persona, yo soy testigo de eso que pasa pero no debo identificarme con el hecho.
Yo soy el testigo. Yo me doy cuenta de que hay un dolor en mi cuerpo. Lo
veo, lo siento pero yo sé que no soy mi cuerpo y digo: hay un dolor en
mi cuerpo pero yo no soy el cuerpo. Soy el que vive con el cuerpo y se
da cuenta de él.
Hay que hacer lo mismo cuando de dolor es mental o sufrimiento moral. Si
yo me identifico con mi mente, el dolor me inundará. Cuando soy un
testigo consciente y siento que tengo una mente pero no soy mi mente, el
dolor emocional o mental será observado y aceptado por mí. Y en esa
aceptación desaparece el estrés.
Cuando internalizo mi emoción y me identifico con ella, el estrés
aparece como una invasión dolorosa de todo el cuerpo. Si no me aferro ni
me identifico con las emociones negativas o dolorosas, no se da la
respuesta al estrés, y evitaré las enfermedades derivadas que éste
produce.
Darío Lostado
No hay comentarios:
Publicar un comentario