martes, 1 de noviembre de 2011

Las pequeñas cosas

Guatemala
El célebre filósofo Diógenes tenía por vivienda un gran tonel.
Su fama de hombre sabio había llegado a oídos de Alejandro Magno.
Un día, éste lo visitó mientras Diógenes descansaba en su tonel, tomando el sol.
Alejandro se presentó ante él: "Pídeme lo que desees y te lo daré"
"Sólo te pido una cosa -le dijo Diógenes-.  Que te apartes de ahí y no me quites el sol"

Cuando más sabio es un hombre, menos cosas desea.  Cuanto más orgulloso e ingnorante, menos aprecia las cosas simples y sencillas que suelen ser las más importantes de nuestra vida.

A veces oímos decir: "Daría mi vida por ti".  Pero quizá es incapaz de hacer un pequeño sacrificio por la persona amada.

No son grandes esfuerzos y sacrificios los que hay que hacer para demostrar nuestro amor.  Sólo hay que demostrarlo en las pequeñas cosas de la vida diaria.

La solidaridad humana suele demostrarse en las catástrofes y acontecimientos graves, pero la gente se olvida de tener la misma solidaridad en las pequeñas necesidades que, a veces, son tan importantes como las de los graves accidentes.

Dario Lostado

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